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SÍNDROME LINFOPROLIFERATIVO POST
TRASPLANTE RENAL
Mª José Soler, José Mª Puig , Marisa Mir,
Josep Lloveras.
Servicio de Nefrología.
Hospital del Mar. Barcelona
Definición
Los síndromes linfoproliferativos post
trasplante renal (SLPT) incluyen un grupo de enfermedades linfoides
que por definición se presentan después del trasplante de un órgano
sólido o de la medula ósea y están en relación con la terapia
inmunosupresora administrada. La incidencia del SLPT varia desde 2%
en el trasplante renal (TR) hasta el 5-9% en el trasplante cardio-pulmonar
(1,2).
Los SLPT generalmente están relacionados con la
reactivación del VEB o primoinfección de este en pacientes
inmunocomprometidos, produciéndose una alteración del balance entre
la proliferación de los linfocitos B (infectados de forma latente
por el VEB) y la destrucción de estos por los linfocitos T
citotóxicos; dándose así una proliferación incontrolada de
linfocitos B (3).
Tras el cáncer de piel, el SLPT asociado a VEB
es el tumor más frecuente post trasplante. El 90% son linfomas no
Hodgkin, mientras que en la población general solo un 65% lo son
(4).
Factores de riesgo(1)
Tratamiento con anticuerpos
policlonales.
Infección por citomegalovirus.
Primoinfección por VEB.
Trasplante de médula ósea con HLA
incompatible.
Depleción de linfocitos T.
Tipos de SLPT según el momento del
diagnóstico (5,6)
SLPT precoz:
se presenta durante el primer año post trasplante.
SLPT tardío:
se presenta después del primer año post trasplante.
Características clínicas y
localización
Los
SLPT se presentan con síntomas similares a la monomucleosis
infecciosa o solamente con fiebre. La proliferación linfoide puede
estar localizada o diseminada y afectar a los nódulos linfáticos,
hígado, pulmones, riñón, médula ósea, sistema nervioso central e
intestino delgado. En ocasiones se ha observado de forma localizada
en el injerto.
Histopatología y diagnóstico
El
diagnóstico del SLPT se realiza mediante el examen histológico,
estudios inmunofenotípicos y técnicas de hibridación in situ
(detección del VEB intratumoral) en las biopsias nodales o
extranodales, pudiendo utilizarse la punción por aspiración con
aguja fina como método de screening.
El grupo de trabajo de la “Society
for Hematopathology” distingue los SLPT en diversas categorías (7):
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GRUPO |
CATEGORIAS DEL SLPT |
|
|
I |
“lesiones precoces” |
|
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II |
SLPT polimórfico |
|
|
III |
SLPT monomórfico |
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IV |
Otros: Plasmocitoma-like, mieloma o linfoma de Hodgkin |
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Figura
1:M. óptica en un Linfoma de Hodgkin

Figura 2: Análisis
inmunohistoquímico con CD-30 en un Linfoma de Hodgkin. Flecha
indicando Cél. de Reed-Stenberg

Figura
3: M. óptica en un Linfoma no Hodgkin folicular

Figura 4: Análisis
inmunohistoquímico con CD-10 en un Linfoma no Hodgki folicular.

Figura 5: M. óptica en un Linfoma de
Burkitt. “cielo estrellado”.

Figura 6: M. óptica en un Linfoma no
Hodgkin. Flechas indicando AREAS NECROTICAS.
Tratamiento
El tratamiento idóneo es
heterogéneo y presenta aún controversia. Por lo que generalmente se
realiza individualizado según la localización y clasificación
histológica de los SLPT. Opciones terapéuticas que se usan tanto
solas como combinadas(2,6):
Supresión o reducción de la
inmunosupresión (RI).
Antivirales (aciclovir y
ganciclovir) .
Interferón α (IF- α)
Cirugía (CIR).
Anticuerpos monoclonales anti
células B (anti-CD21, anti-CD24 y anti-CD20) (8, 9).
Anticuerpos específicos anti-linfocito
T citotóxico (10).
Anticuerpo murino anti-interleucina-6
(11).
Radioterapia (RDT).
Quimioterapia (QMT).
Vacuna anti-VEB (gp350-220): como
uso preventivo, actualmente en estudio (3).
En nuestro servicio hemos
individualizado el tratamiento según la extensión, histología y
localización del tumor, junto con el uso de factores de crecimiento
hematopoyético inmediatamente después del inicio de la
quimioterapia; siguiendo el siguiente esquema según las categorías
del SLPT (12):
|
GRUPO |
TRATAMIENTO |
|
|
I |
RI |
|
|
II |
RI + aciclovir |
|
|
III |
Supresión o RI + QMT y/o CIR
(+ anti-CD20 y RDT en 1 caso;+ IFN-a
en 1 caso) |
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| |
Pronóstico y evolución:
Los SLPT presentan muy mal pronóstico. Entre el 40% y el 60% de los
síndromes linfoproliferativos post trasplante de órganos sólido y el
90% de los de médula ósea, fallecen durante el primer año post
diagnóstico a pesar de la reducción o retirada de la inmunosupresión
(4, 3). La respuesta al tratamiento permanece ligada al tiempo
transcurrido desde el trasplante hasta el desarrollo del SLPT,
presentando peor pronóstico los SLPT tardíos (13). Son factores
independientes predictivos de mal pronóstico (8, 14):
Edad avanzada.
Afectación multiorgánica.
Niveles de LDH elevados.
Disfunción del órgano afectado.
Presencia de síntomas B (fiebre,
sudoración o pérdida de peso).
Estadio IV según la clasificación
de Ann Arbor.
En nuestra serie (10 casos)
obtuvimos una supervivencia del paciente del 80%, falleciendo 2
pacientes por progresión del SLPT, y una supervivencia del injerto
del 50% (12).
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